Respiración hipopresiva

Existen diferentes tipos de respiración, que mueven y benefician diferentes partes de nuestro cuerpo: pulmones, abdomen y región lumbar. Estas diferentes formas de respiración las podemos dividir en dos grupos: relajantes y energéticas, que benefician nuestros órganos internos y motivan nuestra musculatura, y las aplicamos según la actividad que estemos haciendo. Estos tipos de respiración se practican tanto en el yoga como el tai chí y en sus variantes (chí yoga, técnicas de relajación, meditación, …).

Actualmente se está aplicando un nuevo tipo de respiración, llamada respiración hipopresiva, que se comenzó a practicar para la recuperación del suelo pélvico, en las mujeres que acababan de parir, por el Dr. Marcel Caufriez.

Es una técnica que implica un trabajo muscular y neurológico. Utiliza la tracción y la tensión donde después de una espiración, sin tomar aire, provocamos una apnea respiratoria, es decir, estar sin aire algunos segundos. Se produce una apertura de las costillas que arrastran el diafragma, provocando su estiramiento, tanto del diafragma como del suelo pélvico, con la consecuente tonificación de toda la faja abdominal, que activa todas sus fibras, absorbe hacia arriba los órganos que contiene, fortalece la faja abdominal y proyecta la barriga hacia dentro (en contra de lo que hacen los abdominales tradicionales).

Los ejercicios se pueden hacer en tres posiciones básicas entre otros: derechos, estirados boca arriba (decúbito supino), o bien apoyados sobre las rodillas y las manos (“de cuatro patas”).

La respiración hipopresiva, mejora la incontinencia de orina, el tono de la faja abdominal y el suelo pélvico; ayuda en problemas de piernas pesadas, hinchazón, problemas de varices, dolores en la parte lumbar, los prolapsos (desprendimiento de vejiga y útero), hernias inguinales, problemas de próstata, …