El arte de nutrir la vida
Quietud renovadora, enraizamiento sanador. Zhan Zhuang o Mabu conocido como abrazar el árbol. Es una práctica que requiere conservar la quietud y la estabilidad. El movimiento en el no movimiento.
En la práctica de la postura, la energía (Chí o Qi) se moviliza desde el movimiento de expansión y contracción del Tan Tien, situado en la zona del abdomen, la zona umbilical, facilitándonos una afluencia energética armónica en todo el cuerpo, evitando los bloqueos energéticos y ayudando a deshacerlos cuando están.
Los beneficios de la práctica del Zhan Zhuang se encuentran en la transformación interior afectando a todas las partes del cuerpo externas y internas por el aumento del flujo del Chi o también conocido por Qi por la red de meridianos, el fortalecimiento del sistema nervioso y cardiovascular, la tonificación de los músculos…
A medida que se avanza en el entrenamiento se desarrolla la sensibilidad, no solo al notable flujo de energía que circula por el interior del cuerpo, sino también del exterior.
Su particularidad es que se entrena al cuerpo y la mente de forma simultánea, abriendo el espacio de conciencia a través de la percepción, mediante los sentidos, observando con atención y concentración, dejando de pensar para poder sentir.
Es un ejercicio muy completo para poder cultivar y mantener un buen estado de salud.
Conserva y transforma la energía, con el movimiento de contracción y de expansión, en el momento que creamos los fundamentos, la red de raíces que nos mantienen estables y equilibrados en contacto con la tierra desde donde relajar, y abrir el canal de la tierra al cielo y del cielo a la tierra, desde donde construir el pensamiento correcto, la palabra correcta, la acción correcta.
Solo se requiere un lugar, en el interior o en el exterior (con la menor contaminación posible) colocando correctamente la postura del cuerpo, de pie.
Se trata de focalizar la atención, concentrándonos en nuestro cuerpo, y observar, notar, sentir que parte del cuerpo está tensa, entonces aflojar, soltar hasta la planta del pie. Dejar todo el peso hasta planta pie, hasta las raíces cada vez más profundas que hemos ido creando, respirando de manera natural desde el Tan Tien, con el cuerpo relajado, sin estar laxo, tenso, rígido.
Llegar a la quietud es la condición fundamental, para ello debemos deshacernos de los pensamientos, manteniendo el cuerpo erguido, con una relajación corporal: cervicales, pecho, brazos, lumbares, abdomen y piernas, llegando al movimiento interno, en el no movimiento externo.
Cualquier persona, hombre, mujer, niño, adulto, anciano puede practicarlo.
El espacio y el tiempo, el ángulo y la duración de la práctica son parámetros que se combinan y definen la dosis de esfuerzo físico establecido de acuerdo a la condición física y mental de quien practica que irá variando a medida de una práctica paciente y constante, que irá mejorando poco a poco nuestra condición física y mental.
Cada uno decide cuánto tiempo practica. Se puede empezar con un minuto, 5 minutos… y se va incrementando el tiempo de práctica hasta llegar a una hora.
La práctica de Zhan Zhuang afecta a primera instancia a la condición física externa que crea las condiciones apropiadas para una transformación, sanación interior. Los cambios externos se transforman en cambios internos a la vez que los cambios internos conllevan un canvio de actitud física, mental y emocional hacia el exterior.
Las articulaciones de todo el cuerpo mantienen unos ángulos de flexión por los que los músculos están sometidos a una demanda de ciclos de ajuste entre tensión y relajación para poder mantener la postura de manera estable, que nos dotará progresivamente de la condición física necesaria para desencadenar cambios a nivel interno, en las funciones fisiológicas y para poder pasar de un estado estático a un estado dinámico, de un estado de reposo a un estado estimulado.
El entrenamiento de Mabu, nos da flexibilidad y fuerza, en las piernas, donde las extremidades inferiores pueden mantenerse firmes y estables, la columna, las lumbares, los brazos… al tiempo que se ajusta la respiración, el ritmo cardíaco…
La practica del Mabu nos permite prevenir enfermedades y nos ayuda, facilita, la recuperación, y la sanación.



